
Hubo una vez, en que mi mente se detiene en pasajes borrosos pero agradables, un momento de la vida que es grato o ingrato segun donde se mire o escuche o dimensione.
Se viene a mi mente parte de la niñez que tuve, para mi gusto una época que disfrute muchas veces y que aun cuanto quiebre la haya podido invadir, multiples imagenes alegres evocan en mi un sentimiento especial.
Había un parrón, un hermano, una prima, un triciclo, barro, caracoles, tiza, esquelas, baldosas viejas, un tarro para las monedas, una pared, unas tacitas de colores pastel, unas vecinas chillonas, una tía enojada, un gato cojo, unas bolitas, muchas bolitas de cristal para jugar y apostar, una pelota azul, una escalera para mil juegos distintos, unos lentes rojos de la abuela, un pasillos largo y divertido, una linea para las carreras de babosas, una mantita para el frio, una pieza chica para gritar y cantar, un casette de mazapan, decenas de peluches extraños algunos sin ojo, algunos medio machucados.
Vuelven fragmentos de una época entretenida, pues eso era, li tan libre pero a ratos mucho, ni tan fácil pero en la que fue una desporeocupada niña lo sintió asi, todos tienen sus fragmentos de niñez, distintos del resto o tan similares a los mios, proteger y guardar esos fragmentos son para mi lo mas valioso que tengo. Alguna vez fui tan niña como pude, tan distraida del mundo real, envuelta en cosas y enigmas de tardes de jugar por jugar. Fui feliz siendo niña.
